jueves, 14 de enero de 2010

La agricultura en Haití

Del caos puede surgir el orden
por Perla Sofía Curbelo

El fuerte terremoto de hace dos días que ha devastado al hermano país de Haití, trae nuevamente a la discusión pública nuestra vulnerabilidad geológica así como la cuestión de la preparación física y emocional para responder a un sismo de esta magnitud (7.0>). Asimismo, nos brinda la oportunidad de conocer, aún en medio de esta triste situación, más sobre el país que irónicamente está tan cerca y a la vez tan lejos de la realidad de muchos. Continuemos mostrando nuestra solidaridad y apoyo según los recursos diponibles.

Compartimos con nuestros lectores algunos datos de interés sobre cómo la agricultura es y seguirá siendo la herramienta para la reconstrucción socioeconómica del país luego que culminen los trabajos de rescate, recolección y limpieza para dar paso a la reconstrucción o más bien, nueva construcción del país.

El 70% de la población haitiana depende de la agricultura, especialmente de aquella de 'subsistencia' a pequeña escala como lo son frutos y animales pequeños. Este sector emplea 2/3 partes de la población económicamente activa.

Durante el 2008, se registró un aumento de 25% en la producción agrícola. Sin embargo, éste se vió opacado cuando el país sufrió el embate de 4 huracanes. Hay que recordar que Haití ha perdido el 95% de su bosque tropical debido a la deforestación desmedida, superficies que contribuyen a amortiguar los huracanes.

Precisamente, el año pasado el país recibió semillas de calidad para incrementar significativamente la producción de alimentos como el guineo, frijoles, maíz, yuca y arroz. Este proyecto de $10 millones fue financiado a través de ayuda internacional y ejecutado por la Organización para la Alimentación y Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas.

Haití es patrimonio botánico de 5,000 especies diferentes y de cultivos ricos en árboles frutales como: mangoes, papaya, china, pomelos y piñas.

El país y sus habitantes necesitarán aún más, ayuda práctica y técnica para educar a familias en la agricultura urbana y comercial, sobre todo para ampliar los periodos de cosecha para muchos de sus cultivos. Para así aumentar el por ciento de seguridad alimentaria.

Aquí existe una importante y significativa oportunidad para los profesionales de la agricultura para contribuir a la fortaleza del sector en Haití. Las eventuales colaboraciones podrían ser canalizadas a través del Colegio de Agrónomos de Puerto Rico con la ayuda del Departamento de Agricultura, pues después de todo, una de las responsabilidades de los gobiernos es servir de facilitadores más que de 'resuélvelo todo'.